domingo, 30 de junio de 2013

Y en ese momento con el nerviosismo acudiendo a nuestro encuentro, nos besamos, con hambre de nuestros labios, besos tan ardientes que respirar era casi imposible, perdíamos la conciencia de lo que estábamos haciendo, nuestros labios solo se separaban para tomar un respiro, morder, succionar, tirar, todo era sublime, pronto llego el deseo, el de reconocer nuestros cuerpos con las manos. Recorriendo mi espalda con su mano inquieta quería llegar mucho más abajo. Lo dejé, pues yo ya estaba bajo su polera, mis manos recorrían su espalda y su abdomen, con sed de su cuerpo, cada caricia nos volvía menos racionales, cada beso era un orgasmo mental, la moral, la conciencia, lo racional...ya no existían, era solo deseo, dos personas que necesitaban de sexo y ternura, dos personas que buscaban placer...

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